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Historia del pueblo

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Matet se haya situado en las estribaciones del NO de la Sierra Espadán. El término comprende 14.9 km2 de la mejor tierra que imaginarse pueda, y limita al Norte con Villamalur, al Este con Algimia de Almonacid, al Oeste con Pavías y al Sur con Vall de Almonacid. El clima es templado, aunque algo fresco en invierno, y seco. Aún siendo el terreno montañoso y quebrado en su mayor parte, también comprende algunas zonas de llanura o navas.

El idioma es el castellano-segorbino, es decir, castellano con ciertas influencias semánticas del catalán de Valencia o simplemente valenciano y del baturro o mañico. Sin embargo, no escasean filólogos insignes que hablan de una auténtica lengua propia y diferente de todas las demás, el matetano, apoyando sus disertaciones en palabras y expresiones propias como puedan ser "iskio", "a escampar la boira", "Kóóó", "iééé", "la já" y un largo etcétera.

Sus calles son más bien estrechas y tortuosas, sin llegar jamás a los extremos de los callejones de la vecina Algimia de Almonacid, y a veces presentan cuestas algo pronunciadas pero fácilmente transitables. Presenta unas cuantas plazas, siendo la principal la "Plaza la Iglesia". Existe en el pueblo un bar, pero en tiempos pasados hubo hasta tres, como fiel reflejo de las aficiones etílicas y culinarias de sus habitantes. Y no hablemos ya de épocas anteriores, como el cuatrienio de 1916-1920, en el que la filoxera mató casi todas las viñas del pueblo, cuando cada año Matet producía más de 80.000 litros de buen vino y otros licores de mayor graduación, en buena parte destinado al consumo interno.


El Pilón es una torre que corona la colina rocosa sobre la cual se levanta el casco urbano de Matet. Se trata de una construcción defensiva de estilo árabe, erigida sin duda cuando el antiguo poblado musulmán creció hasta alcanzar una importancia considerable. Entregada al abandono, el paso del tiempo la fue reduciendo parcialmente a ruinas (cosa normal, pero que no quita belleza a la mayor parte de estas construcciones, como se puede comprobar con los restos del Castillo de Almonacid, entre los términos de Algimia y Vall de Almonacid). Sin embargo, hoy en día, el Pilón está totalmente restaurado, con unas escaleras interiores que permiten el acceso a su cúspide, desde la cual se domina un paisaje primoroso, reservado a ojos inmortales. Es curiosa la terminación de la torre de El Pilón: dos puntas que parecen hacer... en fin, usad la imaginación.